Átomos milenarios

Un segundo poema desde esa ciencia que tanto habita en nosotr@s, fuera de libros y clases soporíferas: la ciencia que nos mueve y mueve el mundo entero; que mueve el universo desde el inicio de los tiempos.

Con los nervios del directo en Poetry Slam, alguna frase quedó secuestrada en mi hipocampo, así que si estás leyendo esto léete el texto entero y descubre cuál falta 😉  ¡Un saludo!

 

La realidad…

la realidad supera a cualquier poema.

¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo?

¿Qué es lo que tengo? ¿Qué es lo que no?

 

Cuentan que en el inicio

todo estaba condensado

en un minúsculo punto,

la cabeza de un alfiler.

Todo sin forma,

todo sin espacio, ni tiempo,

sin entrada ni salida,

ni principio ni final.

Éramos… y no éramos,

¡ni vivos ni muertos estábamos

hasta que se formó el universo!

 

Entonces fuimos

átomos milenarios volviendo hacia la tierra

La cena de bacterias y también su gas metano.

 

Carbono que entrando en la planta,

dándole vida a un conejo

asado a fuego lento irá directo a mi panza.

 

Y en siesta, descanso y amor,

seremos orgasmo y bebé.

Gen, sueños y piel

de una vida que ahora son dos

 

Cambiante y eterna, yo

Yo.

Ni siempre ni nunca, Yo.

Y es que entre tu y yo,

solo el espacio y el tiempo,

la historia y la suerte

nos separan.

Tu y yo somos seres de oxigeno, nitrógeno, carbono e hidrogeno mitos y pieles.

 

Si observo,

si observo atentamente,

dejaré de repetir el mismo error:

confundirme y creerme mi cuerpo.

Las sensaciones de mi cuerpo.

Los pensamientos que me habitan.

Los miedos que aprietan mi cuello.

 

La forma a veces deforma mucho más de lo que informa.

 

Cuentan que en el inicio

todos estábamos condensados en puntos tan pequeños,

5 puntos, 5 mujeres

creando todos los cuerpos.

Nos moldean siglos y siglos

de selección natural y de suerte,

de adaptación, migraciones y muerte

que me hacen estar aquí,

sobrevivir hoy aquí.

Sin elegir,

sin decidir

mi destino ya empezó

Sin elegir

sin decidir

nuestro destino ya empezó

 

¿Quién soy yo? ¿De donde vengo?

¿Qué es lo que tengo? ¿Qué es lo que no?

 

Todo cambia al ver bajo un microscopio

y lo oscuro de lo inopio se rebela.

Y mi vida nunca vuelve a ser igual,

mi mente nunca vuelve a ser igual.

Si fuerzas invisibles nos gobiernan,

¿qué es  y no es real?

 

Suavemente

 

Suavemente

quiero abrazarte suavemente.

Un abrazo de invierno a las 3 de la mañana

mientras lluvia golpea el cristal y piel es manta gruesa.

 

Abrazarte como madre,

que en caida,

sangre

y piedra       te recoge al vuelo

y té en mano te sienta,

y te sorbe sorbo a sorbo hasta desaparecer…

y tu te llenas, de calor, ¡te llenas!

 

A ti, quiero abrazarte.

¡Qué tremenda velocidad llevas!

Que sin tiempo para oir de ruidos, ni cadenas

y menos aun los gritos de los mil animales que te pueblan.

 

Quiero abrazarte a ti, que estás temblando.

 

¿Tanto correr, hacia dónde?

Qué poco darse cuenta.

Tiemblas tan bajito que tus escalofríos son quimeras.

Yo te detengo, entre mis manos,

te excavo

y pares una piedra

y respondes a su llamada de socorro sentándote sobre ella.

Mientras, animales aplastados.

Mientras, tus ojos mirando arriba, preguntando a las estrellas.

Mientras, esperas.

 

Esperas que el metro te entre otra mañana

y te pare en cada estación,

escondiéndote tras tu Iphone mientras en Facebook te muestras.

Esperas que las calles te recorran,

respirando tus humos, recorriendos tus miedos, requejando tus quejas.

Te mudaste del útero a las cuatro paredes de siempre

y anuncias que estás vivo solo porque te parió una madre

y de ella nació un médico

y un certificado os dio la bienvenida.

 

Es a ti a quién mira el espejo cada mañana y te pone caras raras cuando cree que nadie os mira.

Eres tu quien cocina solo cuando hay en la mesa otra silla.

 

Quiero abrazarte porque se que estás cansada, cansado,

de que las tonterías te luchen

y de tener en tus cinco patas siempre al mismo gato,

a ese gato que no sabes si come pienso o si pienso y lueo existo, y no te deja dormir.

De si soy lo que creo

de si creo lo que se

o si vivo lo que siento

y… no lo sé.

Sólo sé que ese gato te habla y te hace compañía

mientras tu te arrugas y  disimulas que estás temblando.

 

Y yo, sin mucho pienso y aunque existo,

sin palabras y tan desnuda,

quiero abrazarte como un lago cae sobra una gota.

Quiero hablarte con mis manos, tocarte con mis ojos

mirarte

y que porfin me devuelvas tus pupilas.

 

Quiero abrazarte hasta que te lluevas y se deshagan todas las víctimas.

Verás que todo lo que ahora aguantas… es absurdo.

Un día, en mitad de la calle,

te atrapará todo el sentido, desprevenido,

y será por la espalda.

Mientras tu te preguntas  ¿Dónde he estado todo este tiempo?

… y ¿dónde se ha ido el gato?

Sufre

 

Sufre.

Te receto la mejor medicina

para quitarte las tonterías.

Y no,

no deseo tu dolor

ni deseo tu caída.

 

Pero tu te empeñas

en sostener ideas

en devorar pasiones

en bajar a pozos

para gritar luego

“estoy mal”

“estoy mal”

“ayuda”

 

Y yo,

que escucho,

que oigo sin querer,

que oigo tus abismos

que soy radar de sombras

que soy fiel,

yo

te sigo.

 

Y bajo, me hundo,

bajamos a tu inframundo

nos hundimos en tus entrañas

una y otra vez.

Y golpeamos,

recibimos.

Lloramos,

nos reímos.

Te doy fuerza.

Y mi fe

deviene tu fe.

 

Y me digo

que ahora sí,

que ahora has visto

y ahora entiendes.

Que ahora sientes

donde hay oxígeno

y donde no.

Sonrío.

Sonríes.

 

Pero pasa un mes

y te caes.

Y me fijo.

Desconcertada,

me fijo.

 

Y te veo.

Ahora sí,

esta enésima vez,

te veo claramente.

Ahora que no me arrastra tu urgencia,

Ahora que no estoy desesperada

hambrienta por ayudarte,

ayudarte y serte útil,

serte útil y así amada.

Ahora sí,

te veo.

 

Caes,

no por accidente,

no por mala suerte,

tu caes

porque te dejas caer

caes por la inercia

de un cuerpo acelerado

por su mente demente

con su miedo y miedo al miedo.

Te bebes y te bañas

insaciablemente en tus heridas.

Viciosamente caes.

Caes por placer.

Retorcido y perverso placer

que anticipa atenciones

y anticipa abrazos,

que anticipa la confirmación

de que sí,

de que estás sufriendo.

 

De “Hoy no puedo más”

pero mañana vuelves.

De “Hoy me pagan una mierda”

pero mañana doblo horario.

De “Hoy vamos que cambiar el sistema”

pero mañana recreo sus errores.

De “Hoy no tengo dinero”

pero mañana sigo esperando que alguien me salve.

De “Hoy no se qué hacer, no la amo”

pero mañana estaré casado

De “Hoy me maltrata”

pero mañana retiro la denuncia.

 

Te hablo

de mi

a mi otro yo.

De ti

a tu otro tu.

Te hablo

de víctima

a víctima.

De juez a juez.

 

Deja de engañarte

y no hables en vano.

Si no quieres ser responsable de ti mismo,

solo calla.

Calla y lleva tu cruz,

siéntela con todo su peso.

 

Súfrela.

Sufre.

Hasta que se te lleve por delante

y te rasgue, piel, alma y entrañas.

Sufre hasta que tumba, cruz y lágrima sean uno.

Hasta que hielo, caja y pandora.

hasta que fuego, bomba y a rastras.

Sufre hasta que te partas

hasta que tu cráneo grite en silencio

BASTA.

 

Sufre

hasta gritar BASTA.

BASTA.

BASTA.

 

Sufre

hasta agotar tus reservas de dolor

y que lo único que te quede

sean ganas de vivir

este momento.

Salgo por donde entré

Miro desde un rincón
la cuenca de mis ojos
rueda
hacia delante y hacia atrás
hacia los lados se inclina
vertiginosamente
se acelera
con cada instante
que recuerdo esa caída
y se detiene
imperturbable
silenciosa
tranquila
en el momento
que recuerdo la salida
y dando media vuelta,
salgo por donde entré.