Miro desde un rincón
la cuenca de mis ojos.
Rueda
hacia delante y hacia atrás
hacia los lados se inclina
vertiginosamente
se acelera
con cada instante
que recuerdo esa caída.
Y se detiene
imperturbable
silenciosa
tranquila
en el momento
que recuerdo la salida.
Y dando media vuelta
salgo por donde entré.
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