155 motivos

…

Cuando el todo resta más que la suma de sus partes

cuando el hígado ya no filtra

la justicia se calla

y las bocas se cierran…

tiemblan.

Tiemblan, pues saben que el fin es inminente.

Y es que hay 155 motivos para romper.

155 motivos para acabar con tal sin sentir insensible y voraz,

incapaz de escuchar a la vida.

Y su miedo crece y crece al ver que no hay salida si no cambiamos la pregunta,

¿y quién se atreve?

¿Quién se atreve a dejar de rimar barbarie y familia,

de imponer barbarie y familia por respeto y tradición?

Mire donde mire, veo la historia repetida:

de generación en generación

degeneran buenas razones llenas de noble intención que empujan

al abismo de siempre:

“O ellos o nosotros.”

Y yo, ¿qué diré?

Yo, que me sé encuentro,

un milagro ante lo improbable del suceso….

ya no.

Tengo 155 motivos para no seguir el juego.

Para sencillamente ser quien solo yo puedo ser (eso es la revolución).

Y hacer crecer el inmenso poder de mi minúscula ala de mariposa,

esa palanca invisible que hace del aire huracán.

155 motivos para dar un golpe en la mesa

y dejar caer los miedos,

que estallen en mil cristales.

Y ahora sí, poder verlos y por fin, poder recogerlos,

con cuidado,

para no herirnos más.

Sé cuánto duele una herida en la yema del dedo,

el dolor que causa al tocar el mundo.

Ahogarme bajo el peso de un señor que nos mira desde arriba

que entró en mi hogar asaltándome a contracuna

antes de poder yo hablar, ni entender cómo se cose el silencio

o qué clase de tejido es la memoria.

Por mi bien,

predica sermones entre el techo, el sueño y mis párpados,

cada noche, cuando oscurece.

Él no me deja descansar: él me exige respeto.

Y ya he aprendido ¡y joder con qué esfuerzo!

que respeto no es eso.

¿Cuántas familias más necesitamos destruir?

¿A cuántos países más bombardear?

¿Cuánta corrupción cabe en un cuerpo?

155 motivos

para reírme tranquila, mostrando colmillos mirando de frente

sabiéndome amor cuando mato a la muerte.

Pues respeto no son paredes sin color de vidas vividas sin calma.

Bocas llenas de palabras vacías, sienes cerradas.

Infiernos que de tanto ignorar, acabamos escuchando todos.

Respeto es recorrer con otros pies terrenos nunca antes pisados,

recorrer lentamente fronteras hasta descubrir mis costillas

y sentir como se hinchan y se encogen, cómo se hinchan y se encogen.

¿Dónde está el respeto entre iguales que somos diferentes

y todos nosotros humanos?

155 motivos para entender qué frágiles somos

y aceptar que lucha es derrota,

si no sabes porqué, con quién ni a hacia dónde.

155 motivos, urgentes,

para ordenar tanta barbarie y ser hijos de nuestras madres, hijas de nuestro tiempo;

190.000 años de  evolución que por fin tengan sentido


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2 respuestas a «155 motivos»

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